SIGNIFICADO DE LA CARTA DE La sacerdotisa EN EL TAROT

QUÉ REPRESENTA la sacerdotisa EN UNA LECTURA DE TAROT

la esencia de la sacerdotisa

La Sacerdotisa, también conocida como Papisa o Suma Sacerdotisa, es una de las cartas más fascinantes del tarot. Si vemos a los arcanos mayores como portales, podríamos decir que el Loco es un portal a lo desconocido, el Mago un portal a la voluntad y la Sacerdotisa un portal a nuestras profundidades, para que en el siguiente portal, que es la gestación (la Emperatriz), sepamos lo que queremos sostener.

La Sacerdotisa nos habla de cualidades lunares, como el inconsciente, la intuición, la conciencia psíquica, los sueños y las fantasías. Por medio de estas, nos permite tener una conexión con nuestro yo superior y el plan de nuestra alma. Pero ojo: no lo hace de golpe ¿Ves como sostiene la Torá en sus manos, pero solo una parte es visible? Esto nos dice que no todo el conocimiento puede ser revelado, o bien, que todo se revelará en su debido momento. Y esto es algo que hay que tomar en cuenta en una lectura de tarot: las cartas nunca te van a decir nada que no estés lista para saber.

La corona de la Sacerdotisa nos enseña que hay sabiduría en todas las tradiciones y religiones: si vemos la corona como el símbolo de la triple diosa, tenemos al paganismo. Pero también podemos ver la religión del antiguo Egipto, si vemos esa la luna como cuernos de vaca con un disco (símbolo de la diosa egipcia Hathor). En los pilares tenemos flores de loto, representativas del budismo, y los pilares en sí mismos representan el templo de Salomón, que , junto con la Torá, nos habla de judaísmo. La granada es un elemento característico de Perséfone y la religión antigua griega. La luna creciente, finalmente, nos habla del paganismo y el Islam. Con esto, la sacerdotisa nos enseña que todos los caminos espirituales tienen verdades.

Cuando estamos en conexión con la sacerdotisa, nuestra intuición está al máximo, y no sólo eso, sino que usamos esa intuición y ese conocimiento lunar para transitar en la luz: es decir, en nuestra parte solar. Nuestro canal está abierto a revelaciones, sincronías y canalizaciones, pero también comprendemos que nuestro transitar por el mundo lleva un ritmo y un tiempo, y que no todos los misterios tienen que ser revelados en este momento.

El desborde de la sacerdotisa

Cuando estamos en mood Sacerdotisa extrema, vivimos en las profundidades, y las exploramos tanto, que, o no salimos de ahí, o no encarnamos lo que aprendimos. Nos metemos tanto en un misterio, que se convierte en nuestra propia caja fuerte, y aparece una necesidad constante de “esperar el momento correcto”, para abrirla. Entonces, no tomamos decisiones y ocultamos verdades que ya están más que listas para salir a la luz. Olvidamos que la intuición debe convertirse en experiencia. Lo que se intuye se encarna.

En una lectura, este desborde señala que la respuesta ya está disponible, pero no está siendo utilizada (o sea, estás viendo y no ves) porque no quieres habitarla.

el vacío de la sacerdotisa

Cuando la Sacerdotisa está en estado de vacío, nos quedamos en lo superficial. Nuestra conexión con el inconsciente y el alma se debilita y dejamos de escuchar. Así como en el desborde custodiamos en exceso, en el vacío se nos olvida por completo que hay algo que custodiar. Entonces, vamos por la vida ignorando nuestra voz interior y las señales que nos manda el universo, y nos dejamos llevar por pensamientos superficiales, opiniones ajenas, expectativas externas o explicaciones lógicas.

Aquí puede aparecer el falso misticismo: creemos en algo solo porque está de moda, ritualizamos sin saber qué representa lo que hacemos, repetimos como merolicos cualquier discurso espiritual que suene bonito, sin comprenderlo realmente. Buscamos respuestas afuera porque no encontramos el acceso a nuestro conocimiento interior.

En una lectura, la Sacerdotisa en hipofunción señala la necesidad de recuperar el silencio como espacio de escucha.