Cómo prepararse para una lectura de tarot

En la antigua Grecia, visitar al oráculo no era cualquier cosa. Tomemos el Oráculo de Delfos, por ejemplo: para llegar a él, los consultantes tenían que cruzar la ladera del Monte Parnaso y hacer filas durante días, ya que solo se hacían consultas el día 9 de cada mes. Antes de entrar al templo, había que hacer un ofrenda que consistía en comprar una especie de pastelito de cebada, solo para quemarlo después en un altar. Posteriormente, el consultante tenía que bañarse en aguas sagradas… todo esto para después sacrificar una cabra y así saber si el dios Apolo estaba dispuesto a dar una profecía ese día. Si sí, la pregunta del buscador se entregaba por escrito a los sacerdotes, quienes esperaban que la pitia, una mujer sentada sobre un trípode entre vapores rituales, diera una respuesta que regresaba a los sacerdotes para ser traducida.

Por suerte, ya no estamos en la antigua Grecia y vivimos en pleno siglo XXI. No más pasteles ni cabras ni humos tóxicos para tener una sesión oracular. Sin embargo, a veces perdemos algo de vista: las lecturas de tarot siguen siendo un ritual y un acto sagrado, y como tal, algo para lo que hay que prepararse con anticipación.

Así es como yo recomiendo a mis clientes prepararse para una lectura de tarot (aunque esto aplica a runas, ángeles, registros akáshicos o cualquier otro tipo de lectura).


Antes de la lectura

Establece una intención. Muchas veces me llegan clientes que solo quieren venir “a ver qué sale”. Y aunque puede funcionar, si estás esperando cualquier cosa, el oráculo te va a decir cualquier cosa. Es mucho más útil que llegues por lo menos con una lista de temas que te gustaría consultar. Y si puedes, preguntas concretas. Lo que me lleva al siguiente punto:

Piensa en tus preguntas. Primero, haz una lista de preguntas. ¿Cuántas? Tú déjate ir. Como tip, en una lectura de una hora da tiempo de ver entre cinco y seis preguntas, pero a estas alturas del proceso no importa: tú anota todo lo que quieras. Cuando tengas tu lista, repasa cada pregunta y piensa: ¿cuál es el propósito que tengo para esta respuesta? ¿Es puro chisme o realmente me sirve de algo saber? ¿Qué estoy necesitando en mi vida que me está llevando a hacerme esta pregunta? Verás que con estos filtros empiezas tanto a descartar como a pulir preguntas. Finalmente, acomódalas por orden de prioridad, para que, si se está acabando el tiempo, te sea fácil elegir lo más importante.

Investiga a tu oráculo. Es decir, a tu tarotista. Y no lo digo necesariamente por un tema de charlatanería, sino por un tema de estilo. Siempre he pensado que los tarotistas somos como los peluqueros: necesitas encontrar a quien te haga sentir a gusto. En mi caso, casi no uso redes sociales, pero es un buen lugar para empezar a investigar. Blogs como este o recomendaciones y reseñas también son buenos lugares para indagar y familiarizarte con el estilo de quien te hará la lectura.

Anótala en tu calendario. Suena tonto, pero a veces la gente olvida que tenía una lectura. No seas esa persona y apunta tu cita en tu calendario de confianza.

Durante la lectura

Pon el celular en silencio. Estás pagando por un espacio que es totalmente para ti. A menos que verdaderamente estés en una situacion de emergencia, el resto del mundo puede esperar una hora.

Ábrete a la experiencia. Aunque tú no seas quien está leyendo, it takes two to tango. La lectura es una descarga de información que están haciendo tu tarotista y tú. Si algo no te suena, dilo. Si tienes dudas, también. Comparte la información que sea necesaria, siempre y cuando te sea cómodo. No se trata de pagar para que “te adivinen cosas”, sino para que te vayas con mayor claridad.

Toma nota. No te confíes de tu buena memoria: si tu tarotista lo permite, graba la sesión o lleva una libreta para anotar lo que te llame la atención. Si sabes algo de tarot, también puedes pedir tomar fotos de las tiradas que te hagan, para tenerlas de referencia (súper útil para lecturas anuales o de cumpleaños). Además, verás que la segunda vez que lees o escuchas notas cosas que al momento de la lectura no. Opinión personal: dale una semana antes de volver a escuchar la sesión. Deja que se asiente la primera capa de información.


Después de la sesión

Regresa a ti. Tómate unos minutos para no hacer nada (ojo: doomscrollear no cuenta) y deja que se asiente la información. Nota cómo te sientes.

Piensa en los próximos pasos. La mejor lectura es la que te lleva a hacer cambios positivos en tu vida. ¿Cuál es el mejor paso que puedes dar después del mensaje de las cartas?

Revisita la lectura. Después de al menos una semana, revisa tus notas o grabación y ve qué nuevas reflexiones surgen. También es útil hacerlo después de un mes.




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